Antonia Aránega, Roberto Maddedu, Andrea Montella


Valorizar la investigación realizada: Cómo actuar.

Antonia Aránega

En este tercer milenio, cada vez es más tangible que los logros  científicos obtenidos y las aportaciones realizadas, se encuentran  bastante distantes de poder ser utilizadas por la empresa y por tanto de estar en el proceso industrial. Y sucede porque aunque el logro obtenido en el proceso de investigación sea realmente bueno, no lleva implícito que su aplicación - como elemento innovador- sea fácil.


Numerosas evidencias ponen de manifiesto que aunque se trate de una innovación de interés, es realmente difícil de transferir al ámbito empresarial y por tanto de  comercializar.


En la cadena del triangulo del conocimiento, este eslabón no funciona y esta fragilidad conlleva a que las patentes se vayan almacenando como patentes curriculares y no como debieran ser en un alto porcentaje: patentes industriales.


Es precisamente en esta fase en la que fracasan el  mayor numero de la invenciones científicas y por ello la derivada deductiva es que sea prioritario el estructural el sistema.


Esta estructuración tiene que hacer  posible  la Valorización del Conocimiento en el amplio sentido del termino, es decir la investigación como elemento tractor de la Formación y de  la Industria mediante la transferencia y comercialización de resultados de la investigación.


Parece razonable que, con anterioridad, se plante el incremento de la interdisciplinariedad, es crucial para el incremento y potencialización  de la transversalidad entre las diferentes áreas  de conocimiento.


Es así como un específico logro científico puede llevar implícito un determinado atractivo comercial y con ello de desarrollo industrial.


De esta manera, el descubrimiento  científico concreto fruto de una laboriosa  investigación multicéntrica, conlleva a una transferencia real al ámbito empresarial, tan necesaria para el desarrollo social.


La forma de colaborar entre grupos interdisciplinares, generar más contribuciones que le aportan más valor añadido no solo a  la propia patente, sino también a la posibilidad de generar otras nuevas. Con ello se consigue: a) ampliar las posibilidades de transferencia y b) aumentar el valor estimado del producto. Esto es el paradigma del éxito de de la valorización de la investigación.


Por ello se trata, en la medida de lo posible, de buscar de forma proactiva, proyectos en áreas clave de investigación, ejecutables en  grupos de investigación de excelencia y de alto potencial ubicados en Universidades Empresas u Opis, que tengan como valor añadido la complementariedad.


Para ello se deben de diseñar un sistema específico de valoración y selección, que haga posible el contacto eficiente entre ellos para desarrollar proyectos de alto valor científico y potencialidad de transferencia.


Parece razonable que ante un proyecto concreto de excelencia, se establezca el asesoramiento necesario sobre los grupos de investigación que son complementarios y por tanto generadores de sinergias, así como sobre los acuerdos que se puedan establecer con y entre ellos.


De igual manera, se les debe de prestar la información necesaria y asistencia en temas tales como coordinar los diferentes grupos implicados y los diferentes pasos a seguir.